¿Sabes cómo cuidar tus pequeñas heridas?

Cortes, arañazos, hematomas y quemaduras, las heridas más habituales

Uno de los problemas leves de salud más habituales a lo largo de nuestra vida son las pequeñas heridas. Cortes, arañazos, hematomas y  quemaduras son dolencias leves que todos hemos sufrido alguna vez y que, casi con toda seguridad, volveremos a padecer. Por eso es importante que conozcamos cómo debemos cuidar las pequeñas lesiones y qué productos debemos tener en casa en nuestro botiquín de primeros auxilios.

¿Qué es una herida?

Es una lesión que se produce en el cuerpo, generalmente por golpes o desgarros en la piel. Cuando nos hacemos una herida, corremos el riesgo de que a través de ella entren microorganismos y produzcan una infección. Por este motivo, lo primero que debemos hacer es evitar que se infecte:

  • Si la herida sangra, debemos detener la hemorragia aplicando una gasa sobre la lesión.
  • Una vez que deje de sangrar, limpiaremos la herida con agua y jabón suave desde el centro de la lesión hacia sus bordes.
  • Si la herida tiene cierta profundidad, debemos usar suero fisiológico para limpiarla.
  • Cuando hayamos limpiado la herida, aplicaremos un producto antiséptico para evitar que se infecte. Existen distintos tipos de antisépticos con propiedades y mecanismos de acción diferentes: agua oxigenada, alcohol isopropílico, povidona yodada, soluciones de mercurocromo y preparados a base de clorhexidina.

En el caso de pequeños cortes en los dedos, una vez limpiada y tratada la herida es recomendable cubrirla con una tirita para evitar que se abra y se infecte. Si se trata de magulladuras y roces producidos por caídas (muy habituales en niños), es mejor cubrirlos con apósitos con hidrocoloides que evitan la infección, reducen los tiempos de cicatrización y permiten el baño.

¿Sabes cómo curar quemaduras leves?

Es habitual que en el ámbito doméstico se produzcan quemaduras ocasionadas al cocinar o al planchar. Cuando esto ocurra, es recomendable enfriar la quemadura con agua corriente a temperatura ambiente durante algunos minutos. Posteriormente, deberemos desinfectar la quemadura con un antiséptico, preferiblemente en forma de gel, que contribuirá a refrescar la zona.

Para evitar la infección de la quemadura, se deberá cubrir la herida o aplicar cremas o pomadas, que mantienen la humedad de la zona y favorecen una correcta cicatrización, aliviando las molestias que provoca la quemadura.

¿Y los hematomas? ¿Sabes cómo curarlos?

Un hematoma es una acumulación de sangre en los tejidos superficiales o profundos causada por la rotura de uno o varios vasos capilares tras un golpe. Los hematomas subcutáneos son los más frecuentes y se caracterizan por una hinchazón dolorosa y un color azulado.

Para tratarlos basta con mojar la zona afectada con agua fría después de la contusión y aplicar después un gel o pomada que favorezca la circulación de la sangre.

Esperamos que estos sencillos consejos te ayuden a curar tus pequeñas heridas.

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