Protección de piel y pelo en verano

En verano, protege tu piel y tu cabello

Ha llegado el verano y, con él, los días con más horas de luz y temperaturas altas. Es la época del año en la que nuestra piel está más expuesta a las radiaciones solares y, por tanto, cuando más debemos cuidarla y protegerla, aunque sin olvidar que es imprescindible hacerlo todos los días del año.

Tampoco debemos olvidar que la piel tiene memoria y acumula los efectos de las radiaciones solares desde que nacemos. Y, por supuesto, tampoco olvidar nunca que debemos proteger nuestra piel siempre, también en invierno!

Desde la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) te recomendamos seguir estos sencillos y básicos consejos:

  • No tomar el sol en las horas centrales del día (entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde)
  • Aplicar siempre protector solar. Utilizar el más adecuado a nuestro tipo de piel
  • Aplicar el protector solar media hora antes de la exposición al sol y renovar cada dos horas o después de cada baño
  • Utilizar un protector labial para evitar quemaduras y sequedad y mantener la hidratación
  • Proteger nuestros ojos con gafas de sol homologadas
  • No utilizar perfumes y lociones con alcohol, ya que favorecen la irritación de la piel
  • Hidratar la piel por dentro (bebiendo abundantes líquidos) y por fuera (usando productos hidratantes y cremas aftersun)

¿Cuál es el protector solar más adecuado?

Existen seis fototipos diferentes clasificados en función del color de piel, cabello y ojos, que pueden servirnos de guía a la hora de elegir el protector solar con el factor de protección solar (FPS) más adecuado para nuestra piel:

  • Fototipo I: Piel muy blanca que se quema intensamente. Se aconseja un FPS de 50 o más.
  • Fototipo II: Piel clara que se quema fácilmente. Se recomienda un FPS de 50 o más.
  • Fototipo III: Piel de las razas caucásicas que se quema con moderación. Se recomienda un FPS de entre 30 y 50.
  • Fototipo IV: Piel ligeramente oscura (razas mediterráneas). Se quema moderada o mínimamente. Se recomienda un FPS de entre 15 y 20.
  • Fototipo V: Piel típica de las personas amerindias e hispanas. Se quema con dificultad. Se aconseja un FPS de 10.
  • Fototipo VI: Piel de las personas de raza negra. No se quema y requiere una protección mínima.

 

Debemos tener especial cuidado con los niños, pues su piel es más sensible, desaconsejando exponer al sol a los bebés menores de seis meses, ya que su piel todavía no ha desarrollado totalmente la producción de melanina.

 

Los bebés de más de seis meses sí pueden exponerse al sol con moderación, utilizando una crema solar con protección elevada, evitando las horas centrales del día.

 

Existen cremas solares específicas para la piel infantil, por lo que debemos evitar utilizar el mismo producto de protección solar que se aplica para los adultos.

 

Para los niños de piel morena se puede utilizar un factor de protección 25, mientras que para los niños rubios y de piel muy blanca la protección adecuada será con un factor superior a 30.

 

Cuida también tu pelo

Ya hemos aprendido cómo proteger nuestra piel de las radiaciones solares, pero ¿qué pasa con nuestro cabello? Si no lo protegemos adecuadamente del sol, el cloro y la sal del mar, puede perder su aspecto saludable, volviéndose áspero y seco. Para preparar y cuidar tu pelo durante el verano, desde la Asociación para el Autocuidado de la Salud te recomendamos estas pautas:

  • Aplicar un protector capilar solar y renovar su aplicación cada vez que salgas del agua
  • Aclarar el pelo en la ducha después de cada baño para eliminar restos de sal y cloro
  • Lavar tu pelo con champú y acondicionadores específicos para hidratarlo
  • Usar mascarillas capilares hidratantes una o dos veces por semana
  • Aplicar agua fría al final del aclarado para que prevenir que se estropeen las fibras capilares
  • Proteger el pelo con sombreros y gorras
  • No abusar de secadores, planchas y rizadores
  • Tampoco abusar de lacas, espumas y geles

Siguiendo estos sencillos consejos podrás disfrutar del verano sin que tu piel ni tu cabello se vean amenazados, manteniéndolos hidratados y saludables.

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